Viña de cepas viejas que volvió a su plenitud después de un duro trabajo
de recuperación: arar la tierra, replantar, injertar las cepas, revivir
el suelo sólo con abonos naturales y sin tratamientos sistémicos. Mimar
el terruño.
La uva Mencía se cultiva principalmente en el noroeste de la península,
desde la época de la antigua Roma; y es la variedad más arraigada en la
comarca de El Bierzo. Se ha adaptado a grandes altitudes en terrenos
arcillo-calcáreos y de pizarra. La Mencía produce unos vinos más potentes
y de un profundo color; de aromas frutales y minerales. Destaca su capacidad
de envejecimiento.
A todas estas características frutales hay que añadirle la buena situación
en la que nos encontramos; en lo alto de Valdecañada a 800 metros de altitud,
lo que hace que se produzcan gran diferencia de temperatura entre el día
y la noche, lo que beneficia en la fijación de color y aromas intensos
en la uva. Clima suave, más bien templado regulado por cierta humedad y
un equilibrio hídrico.
Así pues, gozamos de unas condiciones ambientales excelentes para la elaboración
de un vino personal, sacándole toda la expresión a la tierra.
El lugar, las cualidades de un hermoso fruto y del entorno que le acaricia.
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